viernes, 19 de septiembre de 2008

HOSTIGAMIENTO

"En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal” Heinz Leymann.

EL (LA) AGRESOR(A)El principal problema que presenta la Agresión en una organización, es cómo detectar al (la) agresor (a) ya que la imagen que proyecta hacia el exterior es a veces positiva. Generalmente es consciente del daño psicológico que puede ejercer y no conoce el significado del término equidad.Su agresividad y toda la serie de conductas de acoso es la envidia por los éxitos y los méritos de los demás, entendida esta envidia como un sentimiento de codicia, de irritación rencorosa, que se desencadena a través de la visión de felicidad y de las ventajas del (la) otro (a).Cuando hablamos de agresor (a) conviene hacer una distinción entre aquellos (as) que colaboran con el comportamiento agresivo de forma pasiva -y que analizaremos más detalladamente en el apartado dedicado al entorno-, y aquellos (as) que protagonizan la agresión practicándola de forma directa.Marie-France Hirigoyen, en su obra El acoso moral, nos proporciona una serie de características propias de las personalidades narcisistas que nos pueden ayudar a detectar un(a) perseguidor (a) u hostigador(a) en el lugar de trabajo: -El sujeto tiene una idea grandiosa de su propio egocentrismo y baja autoestima.Los (as) narcisistas paranoicos (as) son individuos que bajo la influencia de su grandioso yo intentan crear un vínculo con un segundo individuo, atacando muy especialmente con su personalidad narcisista a fin de desarmarlo.Algunas características del (la) agresor (a) narcisista: le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder, explota al otro en sus relaciones interpersonales, los (as) perversos (as) narcisistas pueden presentarse como moralizadores (as) y suelen dar lecciones de rectitud a los demás. Tienen una gran rigidez psicológica enfermiza, obstinación, intolerancia, racionalidad fría, dificultad para mostrar emociones positivas y desprecio al (a la) otro (a). Muestran desconfianza, un temor exagerado de la agresividad ajena, sensación de ser la víctima de la crueldad del (la) otro (a), celos, suspicacia. Suelen hacer juicios equivocados, interpretan acontecimientos neutros como si fueran adversos.El (la) acosador (a) tiene claras sus limitaciones, deficiencias y su incompetencia profesional, siendo consciente del peligro constante al que está sometido en su carrera. Es el conocimiento de su propia realidad lo que les lleva a tratar de destrozar las carreras de otras personas.LA VÍCTIMALas víctimas del hostigamiento no tienen por qué ser personas débiles o enfermas desde un punto de vista psicológico, ni personas con rasgos diferenciales marcados o que presenten dificultades a la hora de relacionarse socialmente. Al contrario, en muchos casos nos encontramos que las víctimas son señaladas como dianas o blancos ante los ojos del (la) agresor (a), precisamente por enfrentarse directamente al acoso.Esta percepción del (la) acosador (a) con respecto a su víctima, es lo que hace que nazca una necesidad de mentir, desacreditar y enfrentarla al resto del grupo. Para ello, el (la) acosador (a) no está solo (a), sino que encuentra en algunos (as) –aunque sea en su pasividad-, la fuerza suficiente para intentar destrozar psicológicamente a su víctima.Nada tiene que ver la imagen que pretende proyectar el (la) acosador (a) de su víctima con la realidad. Mientras que esa imagen pretende reflejar una persona poco inteligente y holgazana, los (as) acosados (as) son inteligentes y trabajadores (as).Las víctimas son personas que ante los ojos de su verdugo (a) se aparecen como envidiables, debido a sus características positivas -a menudo se trata de personas carismáticas que tienen grandes habilidades para las relaciones sociales-, sobre todo si son inconformistas y gracias a su inteligencia y preparación cuestionan sistemáticamente el status quo y buscan con perseverancia una mejor posición para el colectivo. Otra de sus características es su predisposición al trabajo, en equipo, a la construcción colectiva, a la participación, ya que no dudan un instante en colaborar con sus compañeros (as), facilitándoles cuantos instrumentos y medios estén a su alcance en pro de la consecución de los objetivos colectivos.En algunos supuestos, los (las) agresores (as) llegan a envidiar incluso las condiciones favorables de carácter extra-laboral de sus víctimas como pueden ser las relativas a una vida social, familiar y hasta económica, satisfactorias.EL ENTORNOEn definitiva, que se produzcan casos de hostigamiento en el lugar de trabajo no es perjudicial únicamente para la persona que lo sufre, sino que también afecta en forma negativa a la organización, resintiéndose aspectos tan importantes para una institución como la productividad -tanto en cantidad como en calidad así como estabilidad en el clima organizacional.Inevitablemente, un problema de este tipo enrarece el clima laboral, los (las) trabajadores y trabajadoras invierten mucho tiempo en la difusión de rumores, lo cual incide también negativamente en la producción.En cualquier caso la mayor o menor importancia de los costos económicos del hostigamiento en los lugares de trabajo no debe suponer en ningún caso afrontar el problema únicamente en términos de beneficios o pérdidas económicas para la organización, sino que el criterio fundamental debe estar basado en términos de salud de los (as) trabajadores (as) agredidos (as).La dirección de la organización, junto con los (as) representantes de los (las) trabajadores (as), han de elaborar un documento en el que se contemple claramente que en la institución no se aceptará ningún tipo de comportamiento que suponga o pueda inducir al resto de los (as) trabajadores (as) a cualquier tipo de acoso.En este acuerdo se recogerán los procedimientos correctivos, mediadores y sancionadores adecuados, involucrando en su implantación y control a toda la línea jerárquica de la organización. Hay que valorar la necesidad, en función de la gravedad del caso, de poner en práctica instrumentos de protección al (la) trabajador (a) acosado (a). También deben recogerse en su caso, las medidas disciplinarias para aquellos que incurran en algún tipo de hostigamiento.